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Advertencia si no has leido aún el libro no leas esta historia, porque revelaremos algunos datos de la séptima novela, que ya está al alcance de los fans:
Es que no sólo llegó a su fin la tensa espera por la salida del
último libro, sino que muchos seguidores en distintos países del mundo se
lanzaron en una maratón de lectura para descubrir cuál es el verdadero
final del héroe. Y, al parecer, ninguno se desilusionó.
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La venta arrancó en el Reino Unido a la medianoche, con colas en el centro de Londres de hasta 3.500 personas, algunas de ellas ya llegadas desde el miércoles. A las nueve de la mañana, la cadena de librerías Waterstones ya había vendido unos 250.000 libros, los mismos que los supermercados Asda, que en su batalla de precios lo han bajado hasta casi una cuarta parte del precio de cubierta. La cadena WH Smith estuvo despachando quince ejemplares por segundo en sus cuatrocientos establecimientos, con un tenderete habilitado junto a la plataforma 9 ¾ de la estación de King's Cross, lugar en el que Harry y sus amigos siempre toman el tren hacia Hogwarts. «Los dos hombres aparecieron de ninguna parte». Así comenzó J. K. Rowling la lectura de las primeras páginas del libro ante un auditorio especial, formado por quinientos niños escogidos a través de un concurso sobre preguntas del mundo de Potter. Rowling se reunió con los seguidores del mago a medianoche en el Museo de Historia Natural de Londres, un edificio muy propio de las líneas arquitectónicas del mundo mágico de Hogwarts. Rowling dio lectura a varios extractos de «Harry Potter and the Deathly Hallows», pero se abstuvo de llegar hasta el final. Eso es algo que dejó a los propios lectores. «Todos los secretos que he llevado durante tanto tiempo son vuestros también», había escrito poco antes en su página de internet.
A las puertas de la librería de Waterstones de Piccadilly, que fue el epicentro mundial de la expectación por el último Harry Potter, la mayoría de los compradores se retenían de leer las últimas páginas. «No, vamos a comenzar por el principio, pero no sé si resistiremos la tentación antes de llegar a Bruselas», comentó una joven que pertenecía al grupo de veinte entusiastas llegados de Bélgica que fueron los primeros en entrar en la tienda; no en vano habían montado guardia desde el miércoles, padeciendo los chubascos registrados los últimos días en la capital británica. La cola era un símbolo de la internacionalidad del fenómeno, pues había gente de muchas partes del globo, desde Noruega a Canadá, pasando por México y España. Pero no todo el mundo tuvo
la misma paciencia, y a más de uno se le vio ir rápido a la parte de atrás
del libro, buscando el final. Quizás hizo lo mismo Daniel Radcliffe, el
actor que ha encarnado a Harry en las películas, ansioso por saber cómo
será la escena final con la que concluirá la última entrega
cinematográfica. Radcliffe no tuvo que hacer cola, porque un mensajero le
llevó ya por la mañana un ejemplar a su casa de Londres, horas antes de
que comenzara la venta.
Resúmenes en los periódicos Algunos periódicos —no lo necesitaron aquellos medios que ya habían roto el embargo impuesto por la editorial y habían conseguido un ejemplar de libro con antelación— repartieron entre varios lectores los distintos capítulos para poder ofrecer un rápido resumen. Habrían hecho bien en contratar a Anne Jones, una mujer inglesa de 55 años que tiene el récord mundial en lectura rápida, que a la velocidad de cuatro mil palabras por minuto fue capaz de concluir el pesado volumen en menos de una hora. En sus críticas, «The Times» indicó que «Harry Potter and the Deahtly Hallows» es el «más adulto» de todos los tomos, mientras que «The Sun» lo describió como «un clásico cuento del bien contra el mal» a la par de la trilogía de «El Señor de los anillos» de Tolkien. Aunque los expertos siempre han dicho que la calidad literaria de Rowling está por detrás de Tolkien, a los entusiastas de Potter les basta la emoción de las aventuras con las que han crecido. «Justo acabo de leer el primer párrafo y es ¡sorprendente!», señaló por ejemplo Alex Hunter, de 23 años. Fue una auténtica fiebre planetaria. En Sydney, cerca de 1.500 seguidores viajaron en dos trenes de vapor desde el centro de la ciudad hasta un lugar secreto en el que se había fijado la venta masiva de libros. El viernes, unos socorristas australianos tuvieron que rescatar a un fanático de un lago de Camberra, donde se había lanzado para recuperar el comprobante de compra para retirar su ejemplar. Supera impedimentos religiosos La distribución ha superado barreras religiosas. En Bangladesh, país musulmán que tiene el viernes como jornada festiva, los empleados de las librerías tuvieron que trabajar para poner todo a punto para el lanzamiento. Y en Israel el libro también salió con absoluta normalidad en ciertos lugares a pesar de que el ministro de Comercio, el ultraortodoxo Eli Yishai, había elevado algunas amenazas contra quienes lo comercializaran en sábado, día santo de los judíos. También en la India hubo especial seguimiento. Harry llega a su último curso en Hogwarts, pero la escuela no cierra. Eso es lo que pregona el mago indio Prodip Chantra Sorcar, que ha anunciado que el próximo año abrirá una escuela de magia en la Universidad estatal india de Visva-Bharati, en el este del país. Sorcar se hizo famoso en todo el mundo en 2000 cuando hizo creer a miles de personas que el inmenso Taj Mahal había desaparecido durante noventa segundos. Luego explicó que se había tratado de la ilusión creada por el reflejo de rayos de luz. Ahora pretende explicar otros trucos a quienes se matriculen en su escuela, en la que actuarán de profesores magos callejeros indios, depositarios de una tradición milenaria de ilusionismo. El truco indio de la cuerda, en la que alguien sube por ella, desaparece y vuelve a aparecer, es uno de los más viejos del mundo, mencionado por el escritor indio Sankara en el siglo VIII. El célebre Harry Houdini aprendió muchos números, como en el que aparentemente se tragaba cientos de alfileres, de magos indios que actuaron en la Expo de Chicago de 1893.
Las críticas son favorables Ahora bien ¿qué dicen las
críticas sobre "Harry Potter and the Deathly Hallows"? Tras
salir al mercado un minuto después de la medianoche inglesa el
sábado, y en la era de las reacciones instantáneas y las bitácoras online,
los periódicos querían tener a tiempo una opinión para sus ediciones de
esa misma mañana.
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