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MICHAEL PHELPS
un real Aquaman

A Michael Phelps lo han llamado el Tiburón de la piscina, el Hércules moderno, el joven maravilla de la natación, el chico de oro de Pekín. Es que se quedan cortos los elogios para este Kid de Baltimore que es un verdadero Aquaman.

El nadador estadounidense Michael Phelps se enfrentó en el 2008 a un auténtico maratón en la piscina de Pekín, para finalmente lograr batir el récord de número de medallas de oro conseguidas en unos mismos Juegos Olímpicos, que detenta su compatriota Mark Spitz, desde 1972, con siete preseas. Su estilo de vida y dedicación a la natación le permitieron soñar con subir ocho veces al podio y batir todos las marcas que sean posibles.  Y de qué forma lo logró.


La revista Time le dedicó su portada.

Al concluir su participación en los juegos de Pekín de una forma espectacular, Phelps se convirtió en el atleta que más medallas de oro ha logrado en la historia, con 14. Pero también es el atleta que más medallas ha ganado en la historia, para un total de 16. El récord anterior era del gimnasta soviético Nikolai Andrianov, que con 15 preseas era el hombre con más medallas olímpicas, entre los juegos de Munich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980. Phelps, por si fuera poco, quebró siete récords olímpicos en lo eventos de natación en que participó.

Un fenómeno en el agua

Phelps fue un fenómeno desde que pisó suelo asiático, no solo por tratar de batir el récord, sino porque es de las grandes figuras que está intentando cosas increíbles en Pekín.

Su protagonismo mediático es tan grande, que fue capaz de cambiar los horarios de las pruebas para que en Estados Unidos pudiera subir al podium en prime time, cuando hay más audiencia

En 2004, Michael Phelps acudió a los Juegos de Atenas con 18 años. Era un adolescente, pero se había propuesto igualar el récord de Mark Spitz, que obtuvo siete medallas de oro en los Juegos de Múnich 1972. En el imaginario popular, esto equivale a igualarse al mejor nadador de todos los tiempos. Por lo menos, a Spitz, el más legendario, junto a Johny Weissmuller. Pero Phelps no lo logró en aquella ocasión. Se quedó en seis medallas de oro y dos de bronce. Desde entonces, se entrena como no lo ha hecho nadie. Pero finalmente sí pudo lograr en Pekín las  ocho medallas de oro que lo inmortalizaron en la historia del deporte mundial.

Apasionado de la natación

Phelps tiene una vida dedicada a la natación, tanto que al terminar la secundaria, interrumpió los estudios para dedicarse en exclusiva a la natación.

De hecho, es el único componente del equipo estadounidense que ha pasado de amateur a profesional sin haber competido en los campeonatos universitarios.

Su físico no es imponente como el de otros campeones, pero mide 1.95 m y pesa 88 kilos, sus brazos abiertos tienen una envergadura de 2.04 metros y calza 46. Todo ello hace que el agua sea casi su medio natural.

Fuera del agua es muy serio y ni siquiera sonríe cuando acaba de ganar una prueba.

Destaca en todos los estilos, pero lo ha conseguido con base en el esfuerzo, pues en los últimos siete años solo ha dejado de entrenar cinco días.

Como norma, nada 80 kilómetros por semana, en lo que invierte cinco horas de entrenamiento diario. Cuando no entrena, suele dormir, y antes de tirarse a la piscina, tiene la costumbre de escuchar música del rapero estadounidense Eminem, o 50 Cent.

Tiene una rutina estricta y suele comer ocho huevos fritos con sus correspondientes tostadas día a día.

Necesita, según sus médicos, siete mil calorías diarias para abastecer su organismo de las energías que gasta en los entrenamientos.

El único capricho que se permite es jugar al baloncesto o futbol, de vez en cuando.

Descubierto a los 11 años

A los 11 años se cruzó en su vida el técnico Bow Bowman, quien pronto se percató de sus cualidades innatas para la natación. Con él empezó a entrenar y sigue haciéndolo en el North Baltimore Aquatic Club.

De hecho, el prestigioso técnico se convirtió en su segundo padre, ya que con su padre biológico, un policía retirado, apenas mantiene relación desde que se separó de su esposa, antigua maestra que desde 1999 trabaja como administradora del club al que pertenece Michael.

Su madre, su mayor fanática, se robó el corazón de los televidentes en el mundo entero por la cándida, emotiva y simpática forma en que reaccionaba a los triunfos de su espectacular hijo.


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